🎨 Ser Supervisor de Educación Artística: Claves para Inspirar, Acompañar y Transformar
Asumir la supervisión de Educación Artística es más que un compromiso institucional: es una misión pedagógica y cultural. En un contexto donde la educación busca ser inclusiva, significativa y transformadora, el supervisor se convierte en guía, acompañante y promotor del arte como motor de desarrollo humano y social.
Como expresó John Dewey: “El arte no es la producción de objetos bonitos; es la expresión de la experiencia humana”. Bajo esta premisa, el rol del supervisor debe estar enfocado en garantizar que las escuelas vivan y transmitan el arte como parte esencial de la formación integral.
1. Marco normativo y curricular
Un buen supervisor debe conocer a fondo el Currículo Nacional Dominicano, que organiza el área de Educación Artística en Artes Visuales, Educación Musical, Artes Ecénicas (Teatro, Danza) y Artes Aplicadas. También debe manejar las normativas del Ministerio de Educación sobre planificación, evaluación y recursos.
Como señala Paulo Freire: “La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. La comprensión del marco normativo asegura que esa transformación esté bien orientada.
2. Rol pedagógico
Más allá de evaluar, el supervisor debe acompañar a los docentes en la planificación y ejecución de proyectos innovadores. Aquí resulta clave la metodología STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts, Mathematics), que integra la ciencia, la tecnología y la creatividad artística para ofrecer experiencias de aprendizaje multidimensionales.
Un ejemplo práctico sería un proyecto escolar donde los estudiantes diseñen un mural interactivo utilizando sensores tecnológicos, o compongan música con aplicaciones digitales que integren matemáticas y ritmo. Este tipo de propuestas no solo despierta creatividad, sino que conecta el arte con la vida real.
Como recuerda Elliot Eisner: “La tarea del arte en la escuela es expandir la conciencia”.
3. Gestión y acompañamiento docente
El supervisor impulsa la formación continua de los docentes, apoyando en técnicas artísticas, pedagogía y uso de tecnologías. Identificar necesidades y fortalecer capacidades mediante talleres o mentoría es vital.
En este punto, también se puede promover que los docentes integren STEAM en sus clases artísticas, rompiendo la idea de que la ciencia y el arte están separados. La colaboración interdisciplinar abre caminos creativos para todos.
Como afirma Henry Ford: “Reunirse es un comienzo, permanecer juntos es un progreso, y trabajar juntos es un éxito”.
4. Recursos y ambiente de aprendizaje
El arte necesita espacios y materiales adecuados: salones, instrumentos, talleres, murales. El supervisor debe velar porque los centros los tengan y promover el uso de recursos digitales y tecnológicos que potencien la enseñanza del arte desde un enfoque STEAM.
Además, debe motivar la creación de espacios culturales escolares: Festivales de coros, grupos de teatro, exposiciones, ferias de arte, conciertos, grupos de danza modernas y folclóricas, bandas de música, entre otras. Estos entornos convierten a la escuela en un lugar vivo y dinámico.
5. Evaluación y seguimiento
La evaluación en arte no puede limitarse a lo técnico: debe valorar el proceso creativo, las actitudes y la expresión personal.
Dar seguimiento a proyectos, generar informes y proponer mejoras son funciones esenciales. En palabras de Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples: “Las artes enseñan lo que ningún otro campo puede enseñar”.
6. Vinculación con la comunidad y la cultura
El supervisor debe tender puentes entre la escuela y su entorno, fomentando la participación en eventos culturales locales, nacionales e internacionales. Alianzas con institutos de cultura, academias, artistas y ayuntamientos fortalecen el tejido cultural.
Al rescatar y difundir la identidad cultural dominicana, el supervisor se convierte en guardián del patrimonio artístico y en motor de su proyección.
7. Actitud y liderazgo
El liderazgo en la supervisión artística no se ejerce desde la imposición, sino desde la empatía, la escucha activa y la inspiración. Un supervisor eficaz motiva a docentes y estudiantes a creer en el poder transformador del arte.
Como expresó Albert Einstein: “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”. El supervisor debe abrir caminos para que esa creatividad florezca en cada rincón escolar.
📌 En resumen
El supervisor de Educación Artística debe equilibrar lo administrativo, lo pedagógico y lo cultural, integrando enfoques innovadores como STEAM, que permiten unir el arte con la ciencia y la tecnología. Su misión es garantizar que el arte, en sus múltiples expresiones, no sea un adorno curricular, sino un eje vital que transforme vidas y fortalezca comunidades.
Carlos J. Martínez P. MA. Couch Educativo y Artísta. // Dania Ramos MA. Maestra de Educación Artística y Técnica del Distrito Educativo 06-09, San Víctor, Moca.
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