¿Por qué vale el ser humano? Una mirada gnóstica al misterio del Ser, la Gran Ley y el despertar interior
“Solo el Ser puede darse el lujo de ser.” — Samael Aun Weor
La pregunta
“¿por qué valgo?” se vuelve un portal cuando la miramos desde la Gnosis.
No es simple duda psicológica ni dilema filosófico, sino un llamado del alma
para reconocer su origen.
Para Samael
Aun Weor, el valor no reside en lo que hacemos, ni en lo que la sociedad
aplaude, ni en las máscaras que usamos; el valor verdadero se oculta en la Esencia,
esa chispa divina que pertenece a los mundos superiores del Ser.
En este
artículo, exploramos cómo la Gnosis concibe el valor humano, contrastándolo con
las visiones de la psicología y la filosofía, y sosteniéndolo con citas
directas del Maestro Samael.
1. El
valor del ser humano según la Gnosis: la Esencia como joya divina
La Gnosis
afirma que dentro de cada persona hay una fracción despierta y otra dormida de
la Esencia, la cual procede directamente de la Mónada y, en última
instancia, del Absoluto.
Samael lo
expresa con claridad:
“En el
fondo de cada ser humano existe una partícula de dolor, de amor y de sabiduría
que se llama Esencia.”
— Tratado de Psicología Revolucionaria
Esta
Esencia —que proviene de regiones superiores, asociadas a los Aeones del
Pléroma en la tradición gnóstica antigua— es lo único que realmente vale.
El ser
humano vale porque dentro de él vive un tesoro eterno, aunque esté cubierto por
capas de ego, sombra, condicionamientos y sufrimiento.
“La
Esencia, aunque esté embotellada dentro del ego, sigue siendo divina.”
— La Gran Rebelión
Este es el
punto central:
El valor humano no depende de la personalidad, sino del Ser.
2. El
ego no tiene valor: la ilusión del yo psicológico
Mientras la
psicología moderna trabaja muchas veces para fortalecer el yo, la Gnosis enseña
lo contrario:
el yo psicológico es un estorbo, una ilusión, un agregado.
Samael
afirma:
“El Yo
no tiene ningún valor espiritual; es tan solo un conjunto de deseos.”
— El Misterio del Áureo Florecer
El ego
puede ganar premios, acumular méritos, producir, lograr, ascender.
Pero nada de eso tiene valor ante la Gran Ley.
Desde la perspectiva gnóstica:
- El valor no lo da el éxito.
- El valor no lo da la
aprobación.
- El valor no lo da la utilidad.
Lo único
que tiene valor es la conciencia liberada.
3. La
Gran Ley: medimos por conciencia, no por resultados
La Gran
Ley, o karma, no funciona como lo imaginan la moral social o la psicología
conductista.
No se nos “premia” por cumplir ni se nos “castiga” por fallar.
La Ley del
Equilibrio valora:
- la
intención,
- la
coherencia,
- la
comprensión,
- y el nivel de conciencia con
que actuamos.
Samael lo
explica:
“A la
Gran Ley no le interesa lo que el hombre hace exteriormente, sino su nivel de
conciencia.”
— El Karma y el Dharma
Esto
significa que, para la Gnosis, tu valor no fluctúa según tus logros.
Tu esencia sigue siendo la misma, lo hagas o no lo hagas.
Lo que cambia no es tu valor, sino tu luz.
4. Los
Aeones y el valor ontológico: somos emanación del Pléroma
En la
Gnosis primitiva (Valentín, Basilides, Simón el Mago) —y en la interpretación
moderna de Samael— el ser humano es hijo del Pléroma, un universo espiritual
compuesto por Aeones.
Cada Aeón
es una emanación divina: Sabiduría (Sophia), Mente (Nous), Verdad (Aletheia),
entre otros.
Samael lo
resume así:
“El Ser
es una suma de partes autónomas y autoconscientes que existen en dimensiones
superiores.”
— El Pistis Sophia Develado
Lo crucial
es que el ser humano, aunque caído en la materia, pertenece por naturaleza a
ese mundo de Aeones.
Por eso, su
valor no es terrenal, sino ontológico:
- No vales por tu historia, sino
por tu origen.
- No vales por tus éxitos, sino
por tu esencia.
- No vales por tu comportamiento,
sino por tu naturaleza divina.
5.
Comparación mística: Psicología, Filosofía y Gnosis
En
psicología
El valor
suele asociarse a:
- autoestima,
- logro,
- autoeficacia,
- aprobación,
- identidad
personal.
La
psicología humanista (Rogers, Maslow) se acerca más al valor intrínseco, pero
todavía dentro del marco del yo.
En
filosofía
Kant decía
que el ser humano posee dignidad por ser fin en sí mismo.
El personalismo cristiano afirma que la persona tiene valor por su naturaleza
espiritual.
Pero la
filosofía se queda en la razón y la ética.
En la
Gnosis
La
afirmación es más radical y mística:
El ser
humano vale porque su Esencia es una emanación del Ser, y el Ser es Dios en
nosotros.
Mientras la
psicología trabaja el yo
y la filosofía comprende el ser,
la Gnosis busca despertar al Ser mismo.
La
psicología cura;
la filosofía ilumina;
la Gnosis transforma.
6. ¿Debo
sentirme valioso siempre? La respuesta gnóstica
En la
Gnosis, el sentimiento de valor no debe basarse en la personalidad, porque esta
es impermanente, ilusoria, sometida a leyes mecánicas.
Samael lo
aclara:
“La
personalidad no sirve para nada en los mundos superiores.”
— Educación Fundamental
Entonces,
¿por qué deberíamos sentirnos valiosos?
Porque
dentro de nosotros vive el Ser, y el Ser es inviolable:
“El Ser
es lo que es, lo que ha sido y lo que será.”
— La Doctrina Secreta de Anáhuac
Sentirse
valioso no es orgullo ni autoafirmación:
es reconocer la presencia divina que nos habita.
7.
Conclusión mística: el valor como retorno al Origen
El dilema
humano encuentra su resolución gnóstica así:
Valgo
porque soy Esencia
y la Esencia proviene del Ser,
y el Ser es una emanación del Absoluto.
Las
circunstancias cambian.
La personalidad se transforma.
El ego nace y muere miles de veces.
Pero la
Esencia,
la chispa divina,
el Aeón interior,
permanece.
“El Ser,
la Realidad interior profunda, es lo único valioso.”
— Samael Aun Weor
Por eso, la
Gnosis no dice “ámate a ti mismo”,
sino:
“Muere en ti mismo para que nazca el Ser.”
Y cuando el
Ser nace,
ya no se pregunta por qué vale.
Simplemente es.
Carlos
José Martínez Paulino MA.
Maestro, Artista, Coach Educativo.
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